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Los Héroes de los Herbívoros

 Algas que crecen en rocas submarinas.
Macroalgas Turbinaria que crecen en un arrecife mesoamericano. (Ian Drysdale )

La recuperación de los corales, con frecuencia bajo la forma del cultivos de coral en laboratorios o viveros en el campo, se ha convertido en una respuesta habitual a las amenazas permanentes que enfrentan los corales. No cabe duda de que la restauración del coral es fundamental para que los arrecifes recobren su estructura, pero ahora los investigadores también buscan maneras diferentes de apoyar y restablecer procesos ecológicos esenciales para estos ecosistemas.  

Los investigadores de la Iniciativa Arrecifes Saludables para Gente Saludable (Healthy Reefs for Healthy People Initiative, HRI) han comenzado a centrarse en los herbívoros de los arrecifes de la ecorregión mesoamericana. Los herbívoros que se alimentan en la gran barrera de coral —situada en las aguas de Belice, México, Guatemala y Honduras— son importantes para mantener bajo control el crecimiento de las macroalgas. Sin su presencia, las macroalgas pueden crecer en forma desmedida, ganando a los corales en la competencia por el espacio en el arrecife.  

“Si quita los herbívoros, el arrecife de coral se convierte en un arrecife de algas”, explicó Melanie McField, directora del equipo de HRI. “Necesitamos que regresen más herbívoros al arrecife y podemos lograrlo a través del  manejo, la intervención y la restauración”. La historia de los herbívoros en el arrecife mesoamericano se caracteriza por los intentos y los triunfos, con anécdotas sobre enfermedades y extinciones, además de la sobrepesca y, a veces, el descuido de importantes especies marinas. 


Lugares seguros en el arrecife 

El primer héroe de esta historia es el erizo de mar llamado erizo diadema (de espinas largas). Estos erizos son importantes herbívoros que se comen las algas de los arrecifes, sin embargo, las poblaciones de erizos disminuyeron drásticamente tras de una enfermedad que prácticamente los eliminó por completo a inicios de los ochentas. “Esta mortalidad en masa del erizo diadema a lo largo del Caribe fue uno de los sucesos más importantes que se conocen en el mundo marino”, declaró McField, “la especie sufrió una mortalidad del 97 %, y la pérdida reveló la importancia de su función en el control de las macroalgas”. 

Al mismo tiempo, los corales ramificados Acropora padecieron la enfermedad de la banda blanca, que ataca los tejidos del cuerpo del coral. Esta enfermedad del coral tuvo enormes repercusiones ecológicas en el arrecife mesoamericano, incluidos los pocos erizos que sobrevivieron a la enfermedad, pero perdieron su refugio o hábitat por la muerte del coral.  

En consecuencia, muchos de los arrecifes se convirtieron en zonas de esqueletos de coral muerto y, sin la estructura del arrecife, los erizos diadema se quedaron sin protección contra los depredadores. Fue entonces cuando intervinieron los científicos del Smithsonian. Un proyecto actualmente en marcha en Honduras consiste en que los investigadores implementen estructuras de hormigón para brindar protección a los erizos en los arrecifes en ruinas. Si esta iniciativa tiene éxito, McField afirma que el equipo de HRI espera ampliar la iniciativa para facilitar la recuperación natural de las poblaciones de erizos y promover la salud del arrecife en toda la región.

 Un erizo de mar púrpura de espinas largas se sienta entre los corales.
Los erizos de mar de espinas largas son importantes herbívoros que devoran las algas de los arrecifes. (© Antal Borcsok)

Tras casi 40 años, las poblaciones de erizos diadema lentamente comienzan a recuperarse. Los investigadores consideran que la densidad poblacional ideal para esta especie es de alrededor de un erizo por metro cuadrado del área del arrecife. Cuando se alcanza esta densidad ideal y las poblaciones permanecen estables, hay pocas macroalgas carnosas y más corales. “Tenemos unos pocos lugares en el arrecife mesoamericano donde hemos medido un erizo por metro cuadrado, y hay muy pocas macroalgas”, asegura McField. Esto confirma la necesidad de continuar trabajando por la conservación del erizo para promover la salud de los herbívoros en el arrecife.

Protección de los herbívoros

Mientras los erizos diadema comienzan a recuperarse décadas después de su casi desaparición debido a la enfermedad, nuestro siguiente héroe herbívoro, el pez loro, está recuperándose después de que sus poblaciones se agotasen por la pesca excesiva.  

Históricamente, el pez loro no era el objetivo de la pesca comercial en el Caribe. Sin embargo, cuando se redujeron las poblaciones de otros peces más codiciados para el consumo, como el pargo y el mero, por la pesca excesiva, el mercado local recurrió a los coloridos herbívoros como fuente de alimento. Las poblaciones de estos importantes consumidores de algas no tardaron en disminuir.  

A blue parrotfish hides among coral.
Parrotfish spend their days chomping down on coral. (© Barry Fackler, Flickr)

El esfuerzo dedicado a la restauración del pez loro se ha convertido en cierto modo en una historia de éxito sencilla. “Existe una solución bastante fácil, tan solo se necesitan reglamentaciones como las que promulgaron ahora los cuatro países del arrecife mesoamericano para proteger a estos peces herbívoros”, recalcó McField.  

Belice fue el primero de los cuatro países en proteger al pez loro en 2009; las Islas de la Bahía de Honduras siguieron en 2010; Guatemala, en 2015, y Quintana Roo, México, en 2018. Una vez protegidas, las poblaciones de peces herbívoros comenzaron a aumentar pocos años después, aunque los efectos positivos de su consumo de algas requieren más tiempo. Las medidas deben mantenerse, sin embargo, ya que estos logros se pueden perder con bastante facilidad, como sucedió no hace mucho en Honduras debido al aumento de la pesca furtiva y la falta de aplicación de las reglamentaciones.

Cosechar la solución

El último héroe de nuestra historia es el cangrejo rey del Caribe, una especie que se había pasado por alto en gran medida como un importante herbívoro. Resulta poco claro si la baja densidad poblacional del cangrejo real es natural o se debe a la pesca excesiva y la pérdida de hábitat, ya que esta especie también resultó afectada por la muerte del coral en los ochenta.  

El equipo de HRI está trabajando para entender mejor la posible función positiva del cangrejo rey del Caribe como herbívoro del arrecife, puesto que el cangrejo puede reducir la cubierta de macroalgas a un ritmo más rápido que el pez loro. Para poner a prueba a los cangrejos, los investigadores de HRI experimentaron introduciendo cangrejos rey adultos en los arrecifes protegidos de la región. Lo que descubrieron fue una disminución de las macroalgas con el paso del tiempo y, aún más importante, un aumento de las algas coralinas, un sustrato que favorece el crecimiento del coral.

Un cangrejo rey se sienta en el fondo del lecho marino.

La especie del cangrejo rey del caribe tiene potencial para la acuicultura y, una vez liberado en la naturaleza, puede ayudar a disminuir las macroalgas en los arrecifes.

(© Javier Iturrieta)

Además, el equipo descubrió que los cangrejos tienen un buen potencial para la acuicultura, ya que se reproducen todo el año. McField explica que, con las reglamentaciones adecuadas, podrían establecerse pesquerías valiosas desde el punto de vista comercial.  

En la actualidad, el equipo de HRI está trabajando para desarrollar sistemas de maricultura sostenible a pequeña escala en México y Belice. Alrededor de 50 cangrejos rey jóvenes están casi listos para regresar a los arrecifes naturales, donde vivirán el resto de sus vidas, alimentándose de abundantes macroalgas carnosas.  

“Estos pequeños cangrejos jóvenes se alimentarán con voracidad”, dijo McField. “Cuando alcancen un tamaño comercial, los que estén en las áreas sin prohibición de pesca podrán capturarse, y los que estén en las zonas protegidas de las áreas marinas protegidas permanecerán y crecerán, mejorando la salud de esas zonas”.  

Los investigadores preveen que este sistema no solo fomentará las poblaciones sanas de cangrejos rey y su actividad como consumidores de algas, sino que también apoyará a las economías locales a través de la pesca. 

Imagen submarina de un arrecife saludable con corales pétreos y octocorales.
Una porción sana del arrecife mesoamericano, que se extiende por la costa de México, Belice, Guatemala y Honduras. (Ana Covarrubias )

Reuniendo todas las partes 
La restauración de los ecosistemas del arrecife es un desafío que requiere diferentes enfoques de investigación. Con estos múltiples esfuerzos para recuperar a los herbívoros, sumados a las tareas de restauración de los corales y la reducción de la contaminación de nutrientes, los investigadores están comenzando a tener una visión más clara de lo que implica restablecer tanto la estructura física como los procesos ecológicos en el arrecife.  

Cada dos años, HRI publica un reporte de salud del arrecife mesoamericano. En la medida en que el cangrejo rey del Caribe, el pez loro y el erizo diadema continúen mejorando la salud del arrecife, los investigadores esperan que la labor de estos héroes herbívoros se traduzca en mejores calificaciones en los reportes de salud durante los próximos años. 

Junio 2020